sábado, 18 de febrero de 2012

Mal de Escuela


Daniel Pennac, conocido escritor francés, reflejó en Mal de Escuela su experiencia como "Zoquete" en las aulas y como profesor de "zoquetes".

Daniel nunca fue un buen estudiante, no se sentía lo bastante motivado como para sentir ganas por aprender y descubrir cosas nuevas. Muchas veces por problemas de comprensión, falta de atención o sencillamente porque el profesor que estaba impartiendo la clase lo hacía con tan poca gana que no conseguía "engancharle" en sus explicaciones. Pasó por un internado, ya que sus padres pensaron que podría mejorar pero no fue realmente así.
Se empezó a interesar por la lectura y se refugió en los libros donde empezó a encontrar respuestas a muchas de sus preguntas, ya no sólo eso, le ayudó también a mejorar sus problemas ortográficos y a sentirse más seguro a la hora de expresarse. 
Le sirvió para reflexionar y darse cuenta con el tiempo, de que el problema de que el fuera un estudiante mediocre había sido, a parte de por la falta de esfuerzo, por la falta de oportunidades. Sus profesores dejaron de involucrarle en sus explicaciones, le dejaron como un caso perdido.

Por ello decidió que el quería ser maestro para poder ofrecer a todos esos "pequeños zoquetes" las oportunidades necesarias para que se convirtieran en estudiantes productivos. Pero no un maestro cualquiera, sino un maestro involucrado en su trabajo, en la educación de sus alumnos a través de la motivación, de la pasión por el trabajo que ejercía y por la convicción de que su materia podía ofrecerles herramientas fundamentales para su desarrollo. 

Lo importante para él era <<No dar ningún caso por perdido>> aunque también sabía las limitaciones que existían y que no siempre era posible "reflotar" a todos los alumnos. Su planteamiento de la educación estaba basado plenamente en la implicación.

A partir de esto comenzó a trabajar y a realizar una crítica realista y optimista de la escuela y de la educación que imparten los maestros. Para él lo importante no era Qué conseguir sino Cómo se consigue, ya que de nada sirve que nuestros alumnos lleguen a dominar los contenidos si ese aprendizaje no ha sido interiorizado y asimilado. A esto se refería con las siguientes cuestiones:
- ¿ Sólo reducimos nuestro trabajo a enseñar?
- ¿ No hay más allá?

En su caso, él necesitó encontrar su Yo como zoquete para darse cuenta de que quería ser profesor. No porque los profesores sean zoquetes, si no porque son los únicos que pueden salvar a los alumnos de la "zoquetería". Él se vió con la responsabilidad de cambiar esa parte de sí, de ofrecer a la gente que le rodeaba lo mejor de él.

En cierto modo, bajo mi punto de vista, es lo que la mayoría de los maestros intrínsecamente hacemos día a día, darnos cuenta de las necesidades que tuvimos nosotros como alumnos para, a partir de nuestra experiencia, poder dar lo mejor con el fin de mejorar las oportunidades y la calidad de la educación de nuestros alumnos.

Es una novela que es muy conveniente que todo maestro la lea ya que deja muchas preguntas al aire que hacen reflexionar sobre la forma en la que estamos trabajando, y si es ese el camino correcto o no. 

Así que sin más os invito a participar en la vida de este pequeño zoquete que llegó a ser un gran maestro del que sus alumnos se sentían muy orgullosos de tener.

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